miércoles, noviembre 14, 2012

Ilustración y trabajo en equipo



Trabajar en equipo da posibilidades de creación distintas de las que supone trabajar individualmente. La coautoría hace ceder un poco las pretensiones personales y permite que la mirada de otros enriquezca o, quién sabe, tal vez empobrezca el trabajo. Todo depende del equipo que se haga. Lo cierto es que cuando hay dos o más personas unidas trabajando para un mismo fin, se propicia una manera diferente de ver la ilustración: se trabaja pensando no solamente en hacer excelentes ilustraciones, sino también en proyectos de equipo y en las alternativas de desarrollo y posibilidades futuras que puedan tener estas asociaciones.

Trabajar “a cuatro manos” o con otro ilustrador, implica dejar de lado intereses relacionados con el estilo y evolución personal y se enfoca la mirada en soluciones que permitan el desarrollo de un buen proyecto. En parte significa agachar la cabeza cuando sea necesario y estar abierto a las opiniones del otro.

Lo más común es que los ilustradores trabajen solos en sus estudios o talleres y que, después de terminar, muestren sus obras a los demás. A veces pasa que se guardan “secretos” o formas de hacer como si fueran tesoros reservados. De este modo las experiencias de aprendizaje, en algunos casos, se quedan encerradas en esos estudios; no se aprecia el valor de compartir experiencias y conocimientos, ni los resultados futuros que esto implica.

La coautoría no debería estar pensada solo como la relación entre dos o más ilustradores, esta puede llegar a ser aún más enriquecedora cuando se trabaja en equipo con personas que tengan diversos tipos de conocimientos. Hacer equipo con escritores, editores, diseñadores o animadores implica que las ilustraciones tengan otra forma de ser vistas, desde perspectivas que produzcan resultados diversos. Pero si se trabaja en equipo con un sociólogo, antropólogo, psicólogo, ingeniero, médico (entre muchas otras disciplinas existentes), seguro los resultados serán diferentes pues los procesos de pensamiento frente a la imagen cambian y pueden darle a la ilustración otra potencia comunicativa.

Tal vez la coautoría no supone únicamente un trabajo presencial en donde la gente se reúne. Leer y estudiar a otras personas, y que estos procesos influencien el resultado de las ilustraciones, puede verse como una coautoría silenciosa, ya que el desarrollo de las ilustraciones involucra conocimientos externos. Las ilustraciones no son producto de un esfuerzo única y exclusivamente personal, sino el resultado de una mezcla de conocimientos y experiencias de mucha gente.

*Este texto hace parte de mi trabajo de grado: Completo e incompletoUniversidad Nacional de Colombia, Bogotá, 2011.