jueves, noviembre 29, 2012

Ilustración, cultura y sociedad


Las sociedades tienen la necesidad de abrir diversos espacios culturales, en parte para lograr la conservación y memoria de su patrimonio y en parte como incentivo al desarrollo de las actividades intelectuales y artísticas. Un ilustrador tiene un contexto, un lugar donde nace y donde vive, por lo tanto su obra reflejará aunque sea un poco de todo lo que se genera en ese o esos ambientes cercanos; los eventos, sucesos, actividades, los dichos y costumbres, lo que toda mamá y toda abuela dice. Cada detalle hace parte de la sociedad y cuando un ilustrador hace una ilustración en parte está plasmando cultura. Depende de cada ilustrador el nivel de conciencia que tenga con respecto a lo que plasma.

Del mismo modo, si el ilustrador lo requiere o le interesa, tiene a su alcance culturas que son cercanas pero desconocidas y se puede permitir la experiencia de explorarlas y respetarlas, de darles un lugar, una posición en el mundo. Es común que el ilustrador sea citadino, tal vez muy urbano, pero cuando se acerca a otras culturas, tal vez más rurales, seguramente se verá la influencia de estas en su trabajo.

Aunque cada vez hay más ilustradores acercándose a sus culturas y a las problemáticas sociales latinoamericanas, en una buena parte de los ilustradores latinoamericanos se notan las influencias extranjeras; tal vez por falta de interés e investigación sobre su contexto o tal vez por efectos de la globalización. Aun así, es necesario que los creadores de imágenes plasmen para la posteridad por lo menos un poco de esas experiencias socioculturales que han vivido en su entorno. Al acercarse a estos contextos se generan preguntas personales sobre lo que se quiere decir y mostrar como ilustrador y como persona; se generan posturas ideológicas que pueden ser controversiales o distantes de los patrones temáticos relacionados con la infancia. Temas complejos como la política, la religión, la violencia, la pobreza y otras realidades no son ajenos a la niñez.

El autor necesita acercarse a la gente, al entorno, a las experiencias sociológicas y antropológicas de los lugares que está tratando; conocer y escuchar lo que piensan los otros y no suponer lo que piensan. Es importante tener responsabilidad frente a los temas que se trabajan, ser investigador, analítico y, por supuesto, muy buen observador. Un ilustrador que se acerca a la gente seguramente va a ser un ilustrador que tendrá más cosas para contar e ilustrar.

*Este texto hace parte de mi trabajo de grado: Completo e incompleto, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, 2011.

2 comentarios:

flávia bomfim dijo...

bravíssimo!

Dipacho dijo...

muito obrigado flávia!