viernes, agosto 14, 2015

Serie de retratos "Bisiestos"

Estos retratos hacen parte de un proyecto en el que he venido trabajando desde el año pasado, en total son 29, cada uno con un texto, harán parte de un libro llamado "Bisiestos", me he animado un poco más con la escritura lo cual me pone muy contento, sigo en esa exploración entre texto e imagen jugando con las posibilidades que tienen estos dos elementos al juntarlos.
Espero darles pronto noticias de su publicación.

Acá algunos bisiestos con sus textos:




Las penas de Patricio

Patricio Padecía de una patología muy poco conocida, era patiplano y pataleaba de pa’tras, sus patochadas eran precarias: Patinaba de noche y pernoctaba de día, se ponía pulover en Pernambuco y playera en la Patagonia, lucía patético en pantuflas y hasta pagaba penitencias pentecostales por sus pecados.

Permanentemente perdía las palabras cuando anhelaba parlotear, pregonando impertinencias palúdicas y palimpsestos plasmados en piedras paleolíticas; Pasaban las noches y perseveraban las pesadillas de Patricio en su penumbra pitagórica por pensar en paralelepípedos y pentagónicos, hasta que sus pataletas llegaron a la postrimería y en un periquete perentorio le dio un patatús sin parangón.

*




En pocas palabras

Voy a describir a Horacio en pocas palabras:

Sillón, ocaso, memoria, tapete, bacalao, holganza, trapero, chancletas, mosquetón, dados, timo, arándanos, baliza, zalamería, pelícano, chicha, radio, contemplación, patacón, vigor, tenedor, viento, boya, arrebato, dique, monedero, cabotaje, galbana, óxido

*





Texto corto

A Esmeralda le encanta menearse. 

*



Compungido y cadencioso

Mi armonía abatida
por acordes extraviados
olvidados en veredas
plañideras sin compás.

Contristado y compungido
taciturno en mis pesares
disonante es la cadencia
de este puente sin final.

Extranjero en lo perenne
evocando mi semblante
con ingenuo abandono
de una clave que olvidás.

Pesarosos semitonos
contradicen los recuerdos
de un viaje deslucido
interdepartamental.

(fragmento de una canción de Oliverio Vasquez, inédita, 1943) 

*




El sandunguero mayor

Cuando lo conocí estaba bailando guaracha, sandunga y guaguancó, se movía al compás del cencerro, las congas y el timbal, ningún ritmo le era indiferente, el songo, el cha cha chá, el mambo y la salsa eran sus favoritos, pero si ponían una pachanga un bullerengue o un merecumbé también los disfrutaba.
En ningún momento tomaba asiento, le decían el sandunguero mayor, el rey de la pista, el mil pies, el sin silla, el guapo del Bembé, el bacán de Camagüey; su nombre nunca se supo, siempre lo ocultó.
Todas las noches sin falta salía a vacilar, siempre llevaba bajo el brazo una botella llena de jugo de guanábana en agua y calzaba unos zapatos negros de charol con punta amarilla de gamuza; no se metía en bateos ni en bonches, la sandunga le brotaba por las venas, bailaba con caché, reventaba la pista con sus movimientos, las bandoleras de bembas coloradas no se resistían a sus encantos salameros, tiraban paso hasta las quince o hasta cuando el cuerpo diera aguante.

*



4 comentarios:

Sa dijo...

Me encanta! mi preferido es el sandunguero mayor y me gusta saber qué es el jugo de guanábana :)

Dipacho ilustrador dijo...

Gracias Sabriii! Rico no? jeje

Clari dijo...

que lindo arte! me gusta su trazo y croma!
tengo pensado viajar a Patagonia, me recomiendan museos para visitar? gracias

Max dijo...


Wow como bonito sua arte. Eu amei as pinturas. Se eles são seus, e eu acho que deve ser, quero felicitálo.